La productividad laboral con café

Según diferentes estudios, existe una relación directa entre el café y el rendimiento laboral, ayudando éste en la mejora de los estados de concentración y la socialización dentro de las oficinas.

Algo más de la mitad de los trabajadores consume café de forma habitual en su puesto de trabajo. Otra cosa es cuáles son los tipos de café más consumidos en el trabajo o de las ventajas que tiene el conocido como #CoffeBreak, ya profundizaremos en eso, en esta ocasión queremos hablar de la parte más productiva del café, esa capacidad que tiene para mejorar nuestro rendimiento y que va más allá de favorecer la convivencia y las relaciones laborales entre compañeros.

Aproximadamente 6 de cada 10 personas en el mundo beben café de forma diaria en su trabajo. Sobra decir, por tanto, que detenerse en la cafetera o ir a la cocina es uno de los gestos más repetidos dentro de las oficinas. Los expertos consideran que un consumo moderado de café (entre dos y tres tazas al día), provoca en nuestro cuerpo diferentes efectos que ayudan a mejorar la productividad como resultado de la cafeína que contiene esta bebida. Así, el café o el té, mejoran el estado de alerta de las personas y pueden contribuir de forma positiva en la toma de decisiones proporcionando, además, mejoras en el rendimiento motor.

¿QUÉ ES LA CAFEÍNA?
La cafeína es una sustancia amarga que podemos encontrar de forma natural en más de 60 plantas entre las que destaca el café y el té. Una taza de café, de forma general puede contener entre 95 y 200mg de cafeína mientras que una de té entre 14 y 60mg.

El consumo de cafeína a través de estas bebidas puede provocar efectos relacionados con la estimulación del sistema nervioso, lo que deriva en una sensación de mayor energía y motivación, convirtiendo a esta bebida en una buena aliada en el trabajo.

La cafeína alcanza su nivel máximo en la sangre una hora después de ser consumida y su efecto se puede alargar durante las siguientes cuatro horas aproximadamente.

LA RELACIÓN ENTRE LA CAFEÍNA Y EL CEREBRO
Además de tener un efecto sobre el sistema nervioso, el café bloquea las sensaciones generadas por la adenosina, una sustancia química que provoca la somnolencia. La cafeína impide que la adenosina actúe en nuestras células cerebrales. “Cuando se bebe cafeína la atención es mayor” afirman expertos como la Doctora Marilyn Cornelis. “Esto contribuye a la capacidad de nuestro cerebro para retener información y la mejora de las funciones cognitivas a largo plazo”.



LA CAFEÍNA EN EL TRABAJO
La capacidad para mantenernos despiertos y atentos y tomar decisiones, la mejora del rendimiento mental, mayor agilidad y productividad.

Como puedes ver, hay un sinfín de ventajas relacionadas con el consumo de café en el entorno laboral que nos permiten decir que el uso moderado de esta bebida estimulante genera beneficios laborales a corto, medio y largo plazo tanto para los trabajadores como para las empresas.


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